Programa Académico-Cultural 2017

Compiten estudiantes chinos por la mejor pronunciación del español

Controlar los nervios, pararse enfrente de los jueces y leer sin titubeos un párrafo en español, es la prueba que enfrentaron 59 estudiantes del primer año de la carrera de Filología Hispánica de la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing, en la competencia por la mejor pronunciación.

Los concursantes tenían que seleccionar al azar alguno de los papeles que contenían el breve texto y leerlo sin demora. Algunos comenzaban leyendo en silencio, un truco para ganar tiempo y ver las palabras que debían pronunciar. Pero los jueces eran implacables y no lo permitían. La regla consistía en leer sin revisar el párrafo para evitar ventajas y que los estudiantes memorizaran el texto.

Uno a uno los alumnos pasaban al salón para mostrar sus mejores aptitudes fonéticas, mientras que el resto aguardaba en el salón contiguo, como si fuera la cápsula del silencio, donde no podían escuchar a sus compañeros.

Algunos sonreían, otros reflejaban pánico escénico y los menos, encaraban la prueba con una seriedad inquebrantable. A quienes tartamudeaban, los jueces les cortaban su lectura con un cortés gracias: una forma de manifestarles que no tendrían posibilidades de ganar. Pero había quienes leían de corrido y sin pestañear.

El jurado, integrado por el profesor Nicolás Giménez, oriundo de Madrid, España, y Raúl López Parra, originario de la Ciudad de México, quien acudió en representación de la Sede UNAM-China, calificó a los competidores con una escala de 0 a 100.

La decisión por decretar al ganador se tornó difícil cuando al revisar los puntajes finales, tres alumnos estaban empatados con 100 puntos. Sin embargo, uno de ellos quedó descartado porque había leído su texto de forma fluida, pero sin la entonación adecuada. El acento fonético no fue un criterio a considerarse. Los jueces, un ibérico y un latinoamericano, ejemplo de las diferentes variantes del español, evitaban este sesgo en sus evaluaciones.

Para definir al ganador, el jurado optó por una segunda ronda entre los dos finalistas. Primero fue el turno de Zhao Ke, o Elena en español, ya que es tradición que los alumnos escojan un nombre del idioma que estudian.

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Elena leyó su texto pronunciando cada palabra de forma melódica, como si fuera nativa del idioma. Impresionó a los calificadores, quienes pensaban que ya tenían ganadora. Faltaba el turno Liu Haoyang, o Pedro, quien no se quedó atrás y leyó su texto como si fuera un locutor.

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Ya no había dudas. Los jueces coincidieron en que ambos merecían el primer lugar y declararon empate. Por coincidencia, los dos ganadores eran originarios de la Provincia de Shandong, tierra natal de Confucio.

También se declaró empate en el segundo lugar, el cual fue para Wang Zhexing (Diana) de la ciudad de Tianjin, y Zhao Yunhua (Laura) de la Provincia de Shanxi.

El tercer lugar fue para Wan Mengyuan (Isabel), también de la provincia de Shandong, lo que sugiere que en pronunciación del español, los de Shangdong serán los rivales a vencer en la próxima edición del concurso.

La actividad fue organizada por los alumnos del cuarto año de la carrera, lo que constituye una tradición universitaria en la BFSU. Los más aventajados motivan en los estudios a sus compañeros más jóvenes.

El concurso cerró con una foto grupal para el recuerdo, y los buenos deseos de Nicolás y Raúl para quienes han escogido al español como su idioma de estudio, de futuro trabajo, pero sobre todo, de amistad con los hispanohablantes.

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