Programa Académico-Cultural 2016

China podría ejercer liderazgo en innovación responsable: experto

Los desarrollos en investigación e innovación son demasiado importantes para dejarlos en manos de científicos y tecnólogos.

 

 

AndoniPor su escala y su posición en el escenario global, China podría ejercer un liderazgo internacional en el desarrollo de la investigación y la innovación responsables, ya que en el país son conscientes de que la desregulación en el desarrollo científico y tecnológico conduce a fiascos como ocurrió en Europa con la biotecnología, consideró el Dr. Andoni Ibarra, catedrático de la Universidad del País Vasco (UVP), quien se especializa en Filosofía de la Ciencias.

Tras su conferencia magistral, Responsible Research and Innovation, organizada por la Sede de la UNAM en China, en colaboración con el programa Yenching Academy de la Universidad de Pekín, el doctor en Filosofía de la UVP comentó en entrevista que el campo de la ciencia y tecnología no es autónomo, sino que intervienen otros actores sociales para su gobernanza.

“Lo mismo en la innovación, no sólo depende de las industrias, sino que los sectores sociales cada vez están exigiendo e interviniendo para decir qué hay que innovar y hacia dónde hay que hacerlo”, señaló.

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Apuntó que en el sector privado hay una tensión latente entre la búsqueda del beneficio y la rentabilidad y eso ha marcado la innovación hasta ahora, no obstante esa vía no es sostenible.

“Hay innovaciones que no tienen ningún sentido. Se ha promovido la idea de que es innovable todo lo que es posible, sin preguntarse por qué ha de innovarse algo, a pesar de que sea posible”, criticó.

En este sentido, el Dr. Ibarra observó que el liderazgo de China depende de cómo plantee la innovación, ya que ello impactará a otros países.

A partir de la aplicación de políticas enfocadas al desarrollo de la ciencia y la tecnología, en los últimos años el gigante asiático ha impulsado un cambio en su marca País y trata de pasar del concepto Hecho en China a lo Innovado en China.

En este sentido,”están tendiendo a regular más, justamente porque son conscientes de que una investigación e innovación irresponsables o desreguladas conducen a un fracaso, como ocurrió en Europa a finales del Siglo XX con las biotecnologías aplicadas a la agricultura. Se pensó que todos los avances tecnológicos de aquel tiempo podrían aplicarse a la agricultura, pero se ha visto que eso no ha conducido a nada”, apuntó.

En su opinión, lo mismo ha ocurrido con los organismos genéticamente modificados  y con el desarrollo de la nanotecnología, e incluso un alto funcionario del sector en la Unión Europea consideraba que estos adelantos, más que proyectos científico-tecnológicos, eran proyectos políticos.

Ante los vertiginosos avances tecnológicos y científicos en la segunda mitad del Siglo XX, y su impacto en las sociedades, en la Unión Europea se desarrolló el Programa de Investigación e Innovación Responsables (IIR), el cual tiene como propósito regir los programas y políticas sectoriales.

Los otros dos pilares son la excelencia en la investigación y la innovación y el tercer pilar es la orientación hacia el sector industrial.

Andoni explicó que en la Unión Europea las IIR son consideradas para el diseño de políticas y las prácticas en el campo, porque no todo vale, no todo es aceptable sólo porque dé resultados, sino que éstos deben haber sido conseguidos de manera responsable.

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El filósofo ejemplificó que en la robótica uno de los campos más avanzados es el de producir  robots-animales.

“Tendríamos que preguntarnos qué sociedad queremos, si lo hacemos para que las personas mayores no estén aburridas o solas, o facilitarles un perro robot”.

El cuestionamiento –continuó el investigador–no son las condiciones técnicas, sino qué tipo de sociedad queremos en el futuro. La robótica tiene que ver más con una dimensión socio-política.

El Dr. Ibarra indicó que la conducta ética no puede ser la única respuesta a los dilemas de la innovación, ya que la primera corresponde a una dimensión personal que se puede seguir o no, por lo que el problema tiene que enfocarse en el terreno de las políticas públicas, porque la innovación impacta a todos los colectivos sociales, como las naciones.

En este sentido, observó que el sector privado no va a realizarse las preguntas de para qué innovar y qué tipo de innovación se busca, porque las empresas privilegian el beneficio y la rentabilidad del capital invertido en sus desarrollos tecnológicos.

Por ello, agregó, el debate sobre las IIR debe ser incluyente e incorporar a otros sectores sociales como los gobernantes, los ciudadanos, las ONGs para la deliberación sobre valores y expectativas, a fin de promover un debate abierto para atemperar la visión economicista del sector privado, indicó

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El investigador externó su confianza en que tanto en Estados Unidos como en Europa las políticas en ciencia, tecnología e innovación están marcando las pautas para considerar la relación de los desarrollos con la sociedad.

“Yo creo que en China habrán aprendido esa lección y otras en el sentido de que los desarrollos tanto en investigación e innovación son demasiado importantes para dejarlos en manos de científicos, tecnólogos, y que tiene que ser el conjunto de la sociedad el que tome también la palabra en la discusión”.

“Quizá sea difícil reconocerlo, para tal vez no sea tan bueno innovar, más que preservar lo que hemos innovado y tratar de mejorarlo. Esta idea no se puede vender en China, pero en Europa hay sectores que van por este camino”.

Finalmente, dijo que ser responsables es comprometerse con las políticas, cada uno desde su propio campo, el científico, tecnólogo, profesionista, usuario, desarrollador, para contribuir al espacio de deliberación. No contribuir ahí es irresponsable, aunque no es negativo desde el punto de vista científico, pero socialmente sí.