Programa Académico-Cultural 2016

Investigadora de la UNAM analiza el cambio del modelo económico chino

México busca la inversión china para la producción de bienes de mayor nivel tecnológico.

Rodriguez Beiwai BilbioPara China ha llegado el momento de impulsar el mercado interno y cambiar sus prioridades económicas a fin de estimular el consumo, utilizar más la fuerza de trabajo en el sector servicios y depender menos de la inversión y las exportaciones, es el diagnóstico que ofrece la Dra. María Teresa Rodríguez y Rodríguez, académica del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre el cambio de modelo que experimenta el gigante asiático.

Rodríguez, doctora en Economía por la UNAM, quien desde hace más de 20 años estudia el desarrollo de China, recientemente se entrevistó en Beijing con académicos y expertos chinos adscritos a los centros de estudios que asesoran al gobierno en el desarrollo de sus políticas.

Rodriguez reunion CICIR

Gracias a la asistencia y los vínculos institucionales de la Sede de la UNAM en China (Centro de Estudios Mexicanos), la Dra. Rodríguez intercambió ideas con expertos de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS); de los Institutos de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China (CICIR) y de la Universidad del Pueblo (Renmin).

Tras sus encuentros, la investigadora de la UNAM conversó con Radio Internacional de China.

Su visión sobre el país asiático no sólo deriva de sus estudios en economía, ella vivió de forma directa los cambios de este país, ya que además de ser académica, es la esposa de Eugenio Anguiano, quien fue el primer embajador de México en China, en los 70s y quien repetiría en el cargo en la década de los 80s.

“La ultima vez que vine a China fue en 2004, por un mes y medio. Aunque ya sabía de los cambios en el país, es impresionante venir 12 años después y ver muchos edificios nuevos en Beijing y la vialidad controlada. Se nota que introdujeron reglamentos. Queda claro que las bicicletas están desapareciendo, ahora el automóvil es la prioridad y ello es una lástima en todos los lugares donde ocurre”, comenta.

La primera vez que vino a China, en 1972, estudió mandarín en el Instituto de Lenguas de Beijing. Para ella, el país asiático no sólo representa la fuente de sus investigaciones, aquí nació el tercero de sus hijos, por lo que guarda una relación especial con esta nación. Además de que fue de las pocas extranjeras que viajó por China en los primeros años de la apertura, aunque siempre con permiso de las autoridades y acompañada de un guía.

“La segunda vez que llegué al país fue en los 80, en el contexto de las reformas económicas. Era un poco más abierto que en los 70 y se tenía más contacto con la gente”.

Rodriguez CASS 1

El modelo económico de China de los últimos 30 años ha seguido las circunstancias que han vivido como nación. Con las reformas económicas de los años 80, los ajustes en los 90 y hasta finales del siglo XX, el desarrollo ha sido de acuerdo con la apertura al exterior, comenta la catedrática.

La investigadora apuntó que tras la crisis económica global de 2008-2009, el modelo anterior de crecimiento se ha desgastado, porque el mundo ya no puede absorber las manufacturas chinas en la medida en que lo estaba haciendo previo a este periodo, entonces es el momento de impulsar el mercado interno y el sector servicios.

“Los servicios se caracterizan porque dan empleo a una mayor cantidad de personas con un mínimo de inversión. China seguirá ocupando los primeros lugares en manufactura pero esto ya no puede ser el sustento de su desarrollo económico actual”, agregó.

Rodriguez Reunion Beiwai

En este sentido, China ha promovido cambiar el concepto de lo hecho en China por el de Innovado en China, ¿cómo podría darse esto?

La idea de la Innovación ya no se plantea como antes, cuando el país recibía inversión extranjera y absorbía la tecnología. Ahora tienen que crear tecnología. Sí creo que lo pueden hacer, pero el cómo y a qué costo no está muy claro.

En los último años, China se ha posicionado como uno de los principales inversores en el mundo ¿Cómo evalúa este desarrollo?

El papel como inversor global parte del modelo anterior, que es intensivo en inversión y requería de una gran cantidad de materias primas en la producción de bienes manufacturados para la exportación, para el desarrollo de infraestructura y para la construcción de vivienda.

En el nuevo modelo van a requerir de menos materias primas, por lo que parte de los motivos para la inversión se pierden un poco. En la medida en que importen menos materias primas, tienen menos necesidad de invertir para garantizar su suministro. Lo estaban haciendo en países de África y América Latina.

En el nuevo modelo se conserva otro de los motivos para invertir en el extranjero, como la adquisición en países desarrollados de servicios financieros, edificios y capitales bancarios. La idea es modernizar y absorber servicios de mayor nivel tecnológico y en este sentido van a reducir las inversiones relacionadas con garantizar el suministro de materia primas.

En este contexto, ¿cuáles son las oportunidades para que lleguen a México más inversiones chinas?

México está interesado en la inversión china, pero no en el sector de textiles o de producción de zapatos, sino en tecnología verde, en la cooperación para producción de bienes de mayor nivel tecnológico para la exportación a Estados Unidos. En este terreno podría darse una mayor cooperación y México podría tener oportunidades de atraer inversión de China.

Pero depende de que China pueda actuar, ya no solamente a partir de sus empresas estatales o protegidas. Ahí hay una asimetría muy fuerte entre una empresa estatal china, que busca abrir una cooperación con una empresa privada mexicana. Esto puede subsanarse si se logran acuerdos gobierno a gobierno para la coinversión.

Algunos países le han dado el estatus de economía de mercado a China para tener acuerdos comerciales, pero México se niega a dárselo. Ello debido a que las empresas chinas que salen al exterior no son privadas, sino que son protegidas por el Estado.

No veo tan mal la asimetría comercial entre ambos países, porque de alguna manera a México le está sirviendo. Las importaciones chinas funcionan para la producción de bienes de exportación de México hacia Estados Unidos. Si existiera IED china en nuestro país, bajo el modelo de coinversión con empresas mexicanas, se podría generar una cooperación que beneficie a ambos países.

Además de la exportación de tequila, carne de cerdo, autopartes, entre otros, en este nuevo modelo de la economía china, ¿México podría entrar en el sector servicios?

Yo no veo cómo México podría entrar. Se buscan servicios bancarios más sofisticados y vemos que incluso en México existe coinversión de bancos mexicanos con extranjeros. Los bancos mexicanos no están saliendo al exterior. Quizá otro tipo de servicios en áreas muy específicas sí podría darse.

Probablemente tenemos un gran déficit con China porque no le estamos proveyendo materias primas. Nuestro principal mercado es Estados Unidos. Pero no nos conviene ser exportadores de materias primas, sino entrar en el sector servicios y productos específicos como tequila, o de manufactura, que sea benéfico para ambos países.

¿Es cierto que Estados Unidos influye en México para obstaculizar la entrada del capital chino?

No creo que estemos en el nivel de que tengamos que preguntarle a Estados Unidos cuando se realizará una inversión. Pero sí, en México se tiene la percepción de la invasión de productos chinos. La percepción no tiene importancia, lo importante es que se logren acuerdos entre las personas especializadas y que estén al tanto de lo que sí es verdad, para que se acerquen y se dé la cooperación comercial. En las percepciones siempre habrá mitos. En el terreno económico, los acuerdos son lo más importante, más que la percepción.

Entrevista Rodriguez

Podría hablarnos de cómo era su vida en China cuando llegó por primera vez, en los 70.

Al ser la esposa del embajador tenía una situación sui géneris. Se me permitió estudiar chino, pero en el grupo de los estudiantes canadienses, con el fin de evitar al grupo de los mexicanos que estudiaban en ese entonces, para que no les incomodara mi presencia. Qué tal si reprobaban ellos, o yo —bromea—.

El ambiente de entonces era bucólico para nosotros los extranjeros, pero para los chinos era más difícil por las restricciones de movilidad interna, que las sigue habiendo. Eran jóvenes muy sanos, pero se cuidaban del ambiente político.

Me gusta ver a los jóvenes chinos de ahora, cómo se desenvuelven, cómo están al tanto de la tecnología, cómo son deshinibidos en su actividades y en sus relaciones personales. Es una realidad diferente, comparada con los 70. Nacieron en tiempos de cambios de reformas y aperturas. Tienen una visión más amplia del mundo, viajan más, consumen más.

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En terreno de los intercambios académicos entre México y China ¿cuáles son sus perspectivas?

Habría que pensar qué tendríamos que hacer para que continúen y se profundicen los lazos académicos. La oficina de representación de la UNAM en China es muy importante en este terreno. Las relaciones entre los académicos no son tan fluidas, pero no por diferencias entre ellos, sino por la distancia y el costo de la movilidad entre un país y otro.

Yo creo que tienen que profundizarse y se tienen que dar con una libertad de expresión por parte de ambos lados, para que haya un encuentro más real. De mi parte, mis encuentros con los académicos chinos han sido muy positivos.