Programa Académico-Cultural 2016

Entrevista con Eugenio Anguiano, el primer embajador de México en China

 

Anguiano Beiwai 2Aunque no detenta un cargo oficial, en el círculo académico sino-mexicano le siguen llamando Embajador, como un reconocimiento a la trayectoria del hombre que fue encargado de ejecutar la política exterior mexicana para abrir los contactos con la República Popular China (RPC).

Embajador Anguiano con DongPiwu

Eugenio Anguiano Roch fue el primer embajador de México ante la RPC en el periodo 1972 -1976, tras el establecimiento de los lazos diplomáticos. Posteriormente, repetiría como embajador en 1982-1987.

Antes de China, Anguiano fue Embajador en Costa Rica y tras su responsabilidad en el país asiático, lo fue también en Argentina, Austria y Brasil. Asimismo, ocupó cargos de alto nivel en la política exterior, como el haber sido miembro de la Junta de Gobernadores de la Organización Internacional de Energía Atómica; representante suplente de México en el Consejo de Seguridad de la ONU, por mencionar sólo algunos de los que registra su extensa currícula.

Anguiani Renmin 2

En esta ocasión, Anguiano Roch regresó al gigante asiático tras nueve años desde su última visita, ahora en su calidad de profesor asociado del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), para ofrecer una serie de conferencias magistrales, las cuales fueron organizadas por la Sede de la UNAM en China (Centro de Estudios Mexicanos) en colaboración con la Academia China de Ciencias Sociales, la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing (UEEB) y la Universidad del Pueblo, conocida como Renmin.

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En sus conferencias habló sobre el momento que viven las relaciones entre México y China, tanto en el ámbito político, económico como en el educativo y cultural. En este último campo, Anguiano reconoció el papel que ha desempeñado la Sede UNAM-China, encabezada por el Dr. Guillermo Pulido, para impulsar los intercambios con las Instituciones de Educación Superior del país asiático.

El embajador, quien es economista por la Facultad de Economía de la UNAM y tiene estudios de posgrado en las universidades británicas de Leeds y Sussex y es además Fellow de la Universidad de Harvard. No sólo es un experto en los temas sino-mexicanos, él mismo encarna parte de la historia de los lazos de amistad entre México y China. Es un testigo privilegiado del desarrollo de estas relaciones, y ello quedó plasmado en las diapositivas que presentó ante estudiantes e investigadores en Beijing durante sus conferencias, en las que además de datos estadísticos, mostró fotografías de sus momentos con los líderes históricos de la RPC.

Anguiano Beiwai presentacion 2

Anguiano es de los pocos diplomáticos que tuvieron la oportunidad de conocer en persona a Mao Zedong. Ocurrió en 1973, en el marco de la visita de Estado que realizó el presidente mexicano Luis Echeverría. Mao ya no ocupaba un cargo oficial, por lo que la entrevista con los Jefes de Estado no era obligatoria y dependía de su estado de salud. En esa ocasión se concertó un encuentro con el presidente Echeverría. Mao estaba bien enterado de la política internacional. El diálogo, a través de los intérpretes, se extendió más de lo usual debido a las diferentes ideas de ambos líderes sobre el orden internacional. El líder comunista apostaba por la diplomacia del tercer mundo, mientras que Echeverría confiaba en la cooperación económica.

Embajador Con Mao

Echeverría le dijo a Mao que justamente porque su gobierno consideraba que la relación con China era muy importante, había designado como Embajador a un hombre preparado y joven –Anguiano tenía 34 años–. Mao le interrumpió: “No eche a perder a los jóvenes, no le enaltezca tanto, deje que él lo demuestre”. La trayectoria del embajador Anguiano, además de sus logros profesionales, es rica en anécdotas como ésta, aunque él no ha pensado en escribir un libro sobre sus memorias.

Los tiempos han cambiado. Si antes el embajador mexicano agendaba citas con alguno de los ministros chinos sin mucho trámite, ahora, con China como la segunda economía del mundo, los encuentros de alto nivel son una tarea complicada y hay lista de espera.

Embajador

En 44 años de relaciones diplomáticas con China, México ha designado a 15 embajadores, dos veces al profesor Anguiano. A sus 78 años es reconocido como el decano de los diplomáticos mexicanos que han estado en el país asiático. Se mantiene más que activo en el mundo académico, impartiendo clases, escribiendo artículos de investigación y ofreciendo conferencias en diversos foros.

Anguiano Libros

De hecho, aprovechó su visita académica para presentar su más reciente libro China, de los Xia a la República Popular (2070 a.C.-1949), en coautoría con Ugo Pipitone y editado por el CIDE (2012). “Es una osadía tratar de contar la historia milenaria de China, pero nosotros nos atrevimos y esperamos que nuestros colegas chinos nos compartan sus observaciones”, comentó.

Anguiano es un hombre de trato amable, sencillo, trabajador y disciplinado, capaz de levantarse todos los días a las 4 de la mañana para estar tiempo en sus clases en el CIDE, en la Ciudad de México, donde labora desde 2009. Quien le conoce, sabe que es estricto en el trabajo pero humanista en el trato.

Presentación de cartas credenciales al vicepresidente (15.3.1983-15.3.1988) de la RPC, Ulanhu (centro) en el Palacio del Pueblo de Beijing, 22 de mayo de 1982

¿Qué representa para usted el haber sido el primer embajador mexicano en la República Popular China?

Fue un momento afortunado porque coincidió con la apertura política de China, la económica todavía no ocurría. En ese contexto, por cuestiones tácticas Washington y Beijing retomaron el diálogo, a pesar de que aún no establecían relaciones diplomáticas por el asunto de Taiwán.

Fue Estados Unidos un contrapeso para evitar que la Unión Soviética agrediera nuclearmente a China. A su vez, el país asiático necesitaba encontrar un camino hacia América Latina. En mi opinión, la apertura de la embajada mexicana era importante para la estrategia diplomática china, porque les permitía observar lo que ocurría en Norteamérica, Centroamérica e incluso Sudamérica. Ese momento no se puede repetir, porque el ambiente de Beijing estaba cerrado, no había productos, ni hoteles extranjeros. Pero lo más significativo para los diplomáticos que estábamos en ese momento fue conocer a la generación de líderes chinos que habían realizado la revolución, ganado la guerra civil y fundado la RPC, como Mao Zedong, Zhou Enlai, Zhu De, entre otros. Fuimos testigos de una era histórica que estaba llegando a su fin.

Ahora tenemos a una China muy internacional, cosmopolita, con acceso a productos importados, inversiones. Existen fricciones con Occidente pero evidentemente hay una mayor interacción.

¿Cómo era Beijing en los 70s?

Era una ciudad rural. En el barrio diplomático que recién habían construido, Sanlitun, el límite era la calle donde se encuentra la Embajada de México junto con otras embajadas, (el edificio diplomático se inauguró en 1972). Más allá había una barda que pertenecía a una comuna donde sembraban coles, en invierno. Recordemos que la agricultura china era de propiedad colectiva.

En ese tiempo, el país asiático estaba cambiando su política diplomática basada en el principio de pueblo a pueblo por la de gobierno a gobierno, más pragmática, más convencional y menos ideológica. Es decir, de intereses entre Estados. Como resultado de ello, visitaron China mandatarios de todas partes del mundo.

Cuando tenían una visita oficial, invitaban a los banquetes de recepción a todos los diplomáticos que vivíamos en Beijing. Gracias a ello conocí a otros líderes mundiales como al palestino Yasser Arafat, el Sha de Irán, por mencionar algunos. Era un momento histórico único. Además, China, tras 22 años de ausencia, recuperó su asiento en la ONU y en el Consejo Permanente de Seguridad.

Anguiano Entrevista Raul

¿Cuál fue el principal reto de ser Embajador, considerando que le nombraron muy joven, a los 34 años?

El no tener el suficiente conocimiento del idioma chino, que nunca logré dominarlo al 100% porque no tenía mucho tiempo para estudiar. Mi esposa sí pudo estudiarlo. Incluso cuando hablaba inglés, siempre aparecía un intérprete para traducir al español. El otro tema fue el no conocer a mayor profundidad la historia antigua y moderna de China. Sí conocía el proceso de cómo se construyó la República Popular, pero necesitaba más que eso. Antes de China yo era Embajador en Costa Rica, así es que como se imaginará el cambio de un país a otro fue notable.

¿Cómo vivió los cambios en China la segunda vez que fue Embajador, en el periodo 1982-1987?

Cambios notables porque me tocó ver el inicio de la modernización del país que estaba impulsando Deng Xiaoping, sobre todo en el aspecto económico. Es ahí donde México comenzó a perder competitividad. Porque cuando teníamos una buena relación política y eran pocos los socios de China, se abrían muchas oportunidades de diálogo político con los chinos. Pero cuando regresé como embajador en los 80s, ya estaban compitiendo por tener presencia en el gigante asiático casi todos los países del mundo.

Si mal no recuerdo la cifra, cuando llegué por primera vez, China tenía relaciones diplomáticas sólo con 45 países. Todavía Taiwán tenía más tratos diplomáticos. Hoy, 196 países tienen relaciones diplomáticas con China y por lo menos la mitad debe tener embajadas.

En mi segundo periodo estaba en pleno el conflicto por la sucesión de Mao. Por un lado se encontraba el grupo de su esposa (la Banda de de los Cuatro) y el de Shanghái; por otro lado, los veteranos, y en medio los cuadros que habían ascendido en la Revolución Cultural. Fue un momento complicado para la política interna china.

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¿Háblenos un poco de los encuentros que sostuvo con el primer ministro Zhou Enlai?

Tuve siete encuentros. Dos de ellos de forma casual en el Hotel de la Amistad de Beijing, y los demás, dos de forma colectiva, con el cuerpo de embajadores, y tres bilaterales.

En una ocasión me citó para habrarle sobre el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares de América Latina. En otra reunión, Zhou me impulsó para que me acercara a los vietnamitas con el fin de saber lo que estaba ocurriendo. En ese momento Estados Unidos quería terminar la guerra contra Vietnam y salir del país. Gracias a mi acercamiento, impulsado por Zhou, pude informar al gobierno de México sobre cuál era el proyecto de paz que se firmaría en París con Henry Kissinger.

En otra ocasión, Zhou Enlai me citó informalmente, para conocer cómo eran las festividades de México en la celebración del día nacional.

Los dirigentes políticos chinos, tanto del pasado como los de ahora, siempre buscan hablar de temas políticos y económicos según el momento que vive su país.

¿Cómo conoció a Deng Xiaoping?

En 1973, Deng tuvo sus primeras apariciones públicas después de su defenestración en la Revolución Cultural. De hecho, justamente apareció por primera vez, públicamente, en el banquete que se había realizado en honor a la visita del presidente Echeverría. Después visitamos una comuna sino-coreana y fue el propio Deng quien nos recibió y le explicó al presidente Echeverría sobre la comuna. En ese momento yo ya estaba muy al tanto de la Revolución Cultural y le referí al presidente quién era el personaje Deng Xiaoping.

Anguiano -Publico

Posteriormente, coincidí con Deng en el estadio de futbol. Vino el equipo de los Pumas de la UNAM a jugar un partido amistoso contra un equipo chino. Ganaron los universitarios. En principio, yo no estaba al tanto de que se organizaba este partido, ni participé en las negociaciones para traer a los Pumas. Sólo me dijeron que fuera al Estadio de los Trabajadores porque era muy importante. El coche me dejó casi al pie de la tribuna. Ahí compartí por casi dos horas con Deng Xiaoping. Le gustaban los deportes y quería verlos jugar. Cuando él estaba en el exilio, recordaba su juventud pateando una pelota de futbol. Claro, su carrera revolucionaria no le permitió seguir los deportes, pero le gustaban.

¿Cuándo fue la última vez que vino a China, antes de esta oportunidad, y qué cambios encuentra ahora?

Vine en 2007 cuando se celebraron los 35 años de las relaciones diplomáticas México-China. El actual Embajador, Julián Ventura, era en ese entonces el Director para Asia Pacífico de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Acudimos a la inauguración de una muestra de arte mexicano en el Palacio Imperial. Antes yo venía a China con cierta frecuencia, por lo menos cada dos años.

Porque he seguido la evolución de China no me sorprende su desarrollo, aunque verlo sí es impresionante. En esta ocasión percibo que uno de los retos que tienen es la contaminación. Antes no existía y es el costo de haberse industrializado tan rápidamente. Es el costo de ser el primer país manufacturero del mundo. Antes en Beijing casi no había autos, había más bicicletas. En el 72 veía hasta carretas jaladas por caballos y burros que circulaban por las calles. Era un ambiente bucólico.

Anguiano Rodriguez Beiwai

Su familia tiene un vínculo con China, más allá de lo profesional. ¿no es así?

Mi esposa y yo tenemos tres hijos: dos hombres y una mujer. El menor nació aquí en Beijing, en el Hospital de la Capital y lo atendió una doctora china que era famosa en pediatría. Cuando nació mi hijo y lo apartaron de su madre para bañarlo, la doctora quiso hacer un experimento social. Regresó con un carro cunero donde había 20 bebés y le preguntó a mi esposa. “¿Dígame cual es su hijo?”. Ella no pudo reconocerlo a primera vista. La doctora quería probar que salvo los rasgos externos de pigmentación de la piel entre un nórdico o un negro, en general no hay muchas diferencias entre los bebés, después se desarrollan las diferencias raciales.

Anguiano Equipo CEM

En su opinión ¿los chinos entienden más a los mexicanos o son los mexicanos quienes entienden más a los chinos?  

En un principio yo hubiera dicho que los mexicanos. Pero después de conversar con mis colegas chinos me doy cuenta que tienen un amplio conocimiento de nuestro país. Lo que pasa es que en general ellos suelen utilizar clichés y no hablan mucho, pero cuando profundizas el diálogo, detectas que tienen un amplio conocimiento de México, están al día y lo muestran en sus investigaciones.

¿Qué mensaje le daría a la comunidad sino-mexicana? 

¡Qué afortunados son de convivir en China! Ojalá el futuro se nos presente de manera tal, que las oportunidades sean mayores que los desafíos y que las respuestas a los desafíos no sean beligerantes, sino que sean conciliatorias.

Renmin Grupal